El camino que permitió a Inglaterra hacerse de Gibraltar

La pertenencia de Gibraltar al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte parece un tema chocante a la luz de que el llamado “peñón” está enclavado en territorio geográficamente español.

La historia se remonta al hecho de que en Europa se practicó, por varios siglos, que los reyes y reinas hicieran arreglos matrimoniales de sus hijos con los de los reyes de otras naciones para lograr alianzas.

Muchas veces los reinos terminaron siendo gobernados por casas reales de países extranjeros durante varias generaciones. Por tanto, hubo casas reales que gobernaron reinos por varios siglos y otras que persisten en la condición actual de monarquías; entre las más conocidas están, los Habsburgo y los Borbones. En España, a la dinastía Habsburgo se le conoció como Casa de Austria y a sus seguidores se les conoció como austracistas.

El caso de Gibraltar se remonta a la llamada Guerra de Sucesión española, guerra que se originó en el hecho de que el estéril rey de España, Carlos II, murió sin dejar heredero. Carlos II era parte de la Casa de Austria y con su muerte hizo terminar la dinastía Habsburgo en España.

Fue una guerra de sucesión porque dos grandes casas reales se disputaron el dominio del reino de España y las naciones más importantes de Europa tenían interés en uno u otro bando, dado que la hegemonía de España abarcaba también reinos fuera de la península ibérica, como en Italia, los países bajos, algunas islas del Mediterráneo y algunos puntos estratégicos el norte de África, además de sus colonias en América.

La dinastía Habsburgo o la Casa de Austria se remonta a la sucesión que siguió a los reyes católicos, ya que después de la unificación de los reinos de Castilla y Aragón y de propiciar la mayor empresa expansionista de Europa, los reyes católicos sabían que habían alcanzado el mayor poder del mundo conocido y que lo que les venía por delante era mantenerlo.

Para esto gestaron decisiones políticas que les garantizaban el éxito, pero que marcaron el camino hacia el final de una dinastía que no volvería a regentar los destinos de lo que a la postre sería España.

Fernando e Isabel habían frenado el sueño francés en torno a las pretendidas posesiones aragonesas y le habían sacado ventaja a Portugal al lograrse la mayoría de los nuevos dominios en América.

La estrategia real fue planteada mediante acuerdos matrimoniales de sus hijos con reyes o herederos de los tronos de los reinos e imperios con los cuales se aliaron. La magnitud de estos arreglos fue tal que sus cinco hijos fueron prometidos en matrimonio en importantes alianzas que les aseguraban fortalezas contra Francia. Dos hijos contrajeron matrimonio con los hijos de Maximiliano I de Austria, dos hijas entroncaron con la familia real portuguesa y la más pequeña con el heredero de la corona inglesa.

El único varón de los herederos era Juan de Aragón y Castilla, el cual se casó con la Archiduquesa Margarita de Austria. Toda posibilidad de extender el linaje de la casa real española estaba entonces cifrada en Juan, pero este falleció solo seis meses después de su matrimonio y aunque su esposa estaba embarazada de una niña, esta murió en la labor de parto.

De todos los hijos solo Juana llegó a reinar en España y, producto de su matrimonio con Felipe de Austria, también conocido como Felipe el Hermoso o Felipe I, se convirtió en madre del futuro rey Carlos I y abuela de Felipe II.

Juana enviudó en 1506, pero por su incapacidad mental tuvo que concluir su reinado con la regencia de Fernando de Aragón, quien murió en 1516. A la muerte de éste, el hijo de Felipe y Juana ocupó el trono. Carlos I fue proclamado rey de España y cuatro años más tarde, fue emperador de Sacro Imperio Romano Germánico, donde fue conocido como Carlos V.

Resaltamos aquí que, con la muerte de los reyes católicos y más adelante de Juana I (Juana La Loca), sucumbió la Casa de Trastámara que había regido los destinos de Castilla y, en una época menor, otros reinos de la península.

Ese fue el inicio de la regencia de la Casa de Austria en España y también de una serie de sucesiones arregladas para garantizar fortalezas políticas y militares en Europa. También, a partir de ahí, los matrimonios de esa dinastía fueron endogámicos.

Carlos I gobernó hasta 1556 y del matrimonio con su prima hermana Isabel de Portugal nacieron cinco hijos, entre ellos Felipe, que seria su sucesor en el trono. Isabel de Portugal, era hija de María de Aragón, tía de Carlos al ser hermana de su madre Juana La Loca.

Felipe II sucedió a Carlos I y de su cuarto matrimonio con Ana de Austria, su sobrina, nacieron cinco hijos, entre ellos el futuro rey Felipe III. Ana de Austria era hija de Maria de Austria y Portugal, hermana de Felipe II.

A Felipe III le correspondió suceder a Felipe II en 1598 y se casó con Margarita de Austria – Estiria con quien tuvo 8 hijos, uno de ellos Felipe, que le sucedería en el trono en 1621. Margarita de Austria – Estiria era nieta de Fernando I emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, quien fue tío del padre de Fernando III, con lo que siguió prevaleciendo la Casa de Austria.

A la muerte de Felipe III, su hijo Felipe le sucedió en 1621. Felipe IV fue padre de Carlos II con su sobrina Mariana de Austria. Mariana de Austria era hija de Maria Ana de España hermana de Felipe IV.

Para la época había extrema familiaridad entre los reinos de España, Francia y el Sacro Imperio Romano Germánico, incluso era público que la casa de Habsburgo mantenía familiaridad en todos esos reinos, dado que el rey de Francia, Luis XIV y el emperador Leopoldo I del Sacro Imperio Germánico eran hijos de dos hijas del rey español Felipe III, las que a su vez eran hermanas de Felipe IV, por tanto, ellos dos eran primos, entre sí, y a la vez sobrinos de Felipe IV. Luis XIV y Leopoldo I se casaron con sendas hijas de su tío Felipe IV, por tanto, estuvieron casados con sus primas.

La historia de Carlos II fue muy singular en cuanto a lo que significó para España, ya que con el concluyó el reinado de la Casa de Austria, además de que fue el personaje en el que más se notó el resultado que habían tenido todos los matrimonios endogámicos de la familia.

A Carlos II le apodaron el “Hechizado” y gobernó desde 1665, cuando apenas tenía tres años. Muchas penurias paso España durante su reinado y su gran incapacidad, lo cual lo hizo recurrir a “validos” para tratar de resurgir las mejores épocas del reino. No había duda de que la práctica de la endogamia había pasado factura a la familia real. Carlos II, que murió en 1700, no pudo dejar un hijo como heredero.

Los inconvenientes nacieron desde el momento en que Carlos II testamentó en favor de Felipe de Anjou (a la postre Felipe V), debido a que era nieto de su hermana paterna Maria Teresa de Austria con Luis XIV, por otro lado, su última esposa, Mariana de Neoburgo, procuró que le sucediera el Archiduque Carlos de Austria, (que a la postre pasaría a ser Carlos VI del Sacro Imperio Romano Germánico), que era nieto de Maria Ana de Austria, por tanto tía de Carlos II. Este desacuerdo, a la muerte de Carlos II, produjo el enfrentamiento de bandos rivales dentro de España, pero con verdadera importancia en Europa, por lo que terminó siendo una guerra europea.

La conflagración empezó en el momento en que Felipe V llegó a Madrid como nuevo rey. Ante el hecho de que España funcionaba como una federación de reinos, Castilla predominantemente apoyaba a los borbones, mientras que ocurría lo contrario en Aragón y otros principados como Cataluña. Por otro lado, Austria no reconoció a Felipe V y pretendió imponer a Carlos de Austria, por lo que se tomó los territorios de España en Italia, y se aliaron con otras naciones poderosas, como Inglaterra y las Provincias Unidas de los Países Bajos para invadir la España de Felipe V, que era apoyada por la Francia de Luis XIV, en una guerra que duró entre 1701 y 1713.

Inicialmente la guerra tomó campo en el norte de Italia, enfrentando a franceses y austriacos, pero un año más tarde los aliados de Austria, Inglaterra y las Provincias Unidas llevaron la guerra a la península, procurando instalar una base sobre el mar Mediterráneo y dando pie a la interferencia en el movimiento de las rutas trasatlánticas que comunicaban a España con sus colonias en América. Es así como en 1704 la flota inglesa, regresando de fracasar en el desembarco de Barcelona, se tomó el peñón de Gibraltar que sorprendentemente tenía poco resguardo.

En los años siguientes de la guerra los triunfos se sucedieron de parte y parte; hubo ocasiones en que Francia titubeó en su apoyo a Felipe V y que Inglaterra titubeó en seguir aliada a Austria, debido al fallecimiento de los soberanos que iniciaron la guerra y la cercanía sanguínea de quienes le sucedieron con los que antes eran rivales. La paz se alcanzó gracias a las renuncias recíprocas del heredero francés al trono español y del heredero español al trono francés, Felipe V.

La paz se pactó mediante los Tratados de Utrecht. En el segundo tratado España cedió a Inglaterra la isla de Menorca y Gibraltar. En un primer tratado España perdió las provincias unidas, que corresponderían a parte de Bélgica y Luxemburgo, así como los reinos en Italia y Sicilia.

A partir de Felipe V, la casa de Borbón es la monarquía de España, salvo dos interrupciones: la guerra de independencia que se libró contra la Francia napoleónica a comienzos del siglo XIX y la guerra civil española del siglo XX.

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